Ver la Versión Completa : Empleo y la vida espiritual
Sabemos que Dios nos manda trabajar, y en nuestro trabajo hacerlo para él, honestamente, y con diligencia. Pero a la vez, es posible amar demás al trabajo.
¿Cuáles son las indicaciones que nuestro trabajo se ha vuelto un ídolo? Expresándolo de otra forma, ¿el empleo cuándo ha exigido más de lo que tiene el derecho de tener (en cuanto a nuestro tiempo, energía, etc.)?
El trabajo puede absorverte de tal manera que puede hacer dejes de cuidar de otras áreas de tu vida. No solo de tu vida devocional o espiritual, la adicción al trabajo puede dañar casi todas las aristas de la vida, relaciones interpersonales (matrimonio, amistades), salud (física y psíquica).
Cuando sientes que por causa de compromisos laborales ya no dedicas tiempo (o dedicas menos del habitual) a orar, leer la Biblia, congregarte, compartir con tus amigos, conversar o tener tiempo de calidad con tu cónyuge es un factor de alarma que indica que se posee una adicción por el trabajo.
También es bueno dejar el trabajo en el trabajo, si comienzas a llevarte labores para la casa es también un mal indicio.
Como cualquier adicción esta también esclaviza y destruye y hay que pidirle las fuerzas al Señor para zafarse de ella.
Saludos.
Gracias por los pensamientos, Eglis. Es difícil mantener un equilibrio en este punto. De un lado uno dice, "pues no quiere que mi trabajo sea un ídolo" como pretexto por su flojera: de otro lado alguien dice, "pues Dios nos ha mandado trabajar con diligencia" para cubrir su pecado de materialismo, o no poder meditar en silencio, o lo que sea. Pero lo he estado pensando bastante, y creo que sería posible hacer un argumento que trabajar más de 72 horas a la semana, excepto en raras ocasiones de gran necesidad, es por lo menos imprudente. Lo baso en el hecho, primero, que Dios nos ha mandado un día en siete dedicado a él cuando abstenemos del trabajo. Segundo, que nos dio seis días para hacer todo nuestro trabajo, indicando que no debemos de aceptar más responsabilidades de lo que podemos cumplir (normalmente) en seis días. Tercero, en que bíblicamente la noche no es un tiempo de trabajo, y eso es also que sale desde la creación del ser humano. Entonces pensando que tenemos seis días (no seis noches) para trabajar, y que el día de los judíos era de 12 horas, vemos que hay 72 horas de trabajo en la semana, y agregando el ejemplo del libro de Rut, que debe de haber un espacio en ese tiempo para la comida. Si comúnmente trabajamos más que esto, creo que es una indicación que muy posiblemente hemos dado más importancia a ser trabajadores que a ser cristianos.
¿Qué piensan? Obviamente no es una regla absoluta, porque habrá momentos, por ejemplo por un médico cuando hay un desastre en su zona, cuando será correcto trabajar hasta 100 horas en la semana.
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